Parir correctamente

Sí, yo también me quedé con cara de póquer cuando alguien me dijo que los cursos de preparación al parto son para que te enseñen a parir correctamente.

¿Parir correctamente? Mi pregunta es: ¿cómo se pare incorrectamente? Yo siempre he sido más de pensar que se pare y punto, y que cada parto es un mundo y no hay dos partos iguales. ¿Parir correctamente? Que alguien me lo explique, por favor (véase ironía).

Dicen que compartir la experiencia del parto ayuda a otras futuras madres a vencer el temor (yo casi que diría a aumentarlo, en algunos casos), y por eso me he decidido a hacerlo. Yo no se si «di a luz correctamente» o «di a luz incorrectamente», lo que sí se es que di a luz a un bebé precioso. Durante mi embarazo, deseaba un parto de manual: de esos en que la rotura de aguas es evidente, en casa, empezar con los dolores y contar contracciones hasta que pasan unas pocas horas y empiezan a ser más seguidas y entonces te vas con calma al hospital, llegas, pares cómodamente y con un dolor soportable, ves al bebé más bonito del mundo, estás allí un día o dos, y te vas para casa sin tu barriga y con tu bebé más feliz que una perdiz.

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Evidentemente mi parto no fue así, aunque sí que empezó como yo tanto lo había deseado. Hay que decir que soy una suertuda y mi parto fue en general muy bueno: un sábado de la semana 37 rompí aguas a las 6 de la mañana en mi cama. Estaba durmiendo y noté como si me hiciera pipí. Abrí los ojos como platos y me dije, «vale, calma, quizá es solo un poco de pis que no te has podido aguantar», así que intenté contraer la musculatura. Si se cortaba era pipí, si no, pues era el día D. Y no se cortó. En aquel momento mi corazón latió como si hubiera apenas terminado una maratón, dije ahora sí en voz alta «ya viene», me levanté y me fui al lavabo para que el resto de líquido se fuera cloaca abajo y no en el colchón. No tenía ni un poco de dolor. Me hice una ducha, desayuné como una campeona (hay gente que prefiere no comer nada, pero yo pensé que si debía hacer un trabajo tal como parir, necesitaría energía de la buena) y me tumbé al sofá a esperar tener alguna contracción. Nada. Esperé una hora y nada, ni media contracción. Yo que estaba calmada calmadísima en aquel momento empecé a ponerme un poco nerviosa. Por qué después de 2 horas de haber roto aguas no tenía contracciones? Así que decidimos irnos para el hospital y a las malas ya nos mandarían para casa otra vez (vivimos al lado). Llegamos y me pusieron las correas y efectivamente casi no se sentían las contracciones y estaba dilatada de un solo centímetro así que me advirtieron que el parto iba para largo. Me dieron una habitación y me dijeron que me acomodara allí y que volviera a monitores al cabo de 3 horas o si venían los dolores fuertes. Fuimos a la habitación y a mi lado había una mujer que había dado a luz el día anterior a su tercera hija. Yo, por como me encontraba, tenía la sensación que me pasaría esas 3 horas aburrida como una ostra, porqué los dolores tenían toda la pinta de no aparecer, así que me fui con el padre de la criatura a caminar por los pasillos. Quién dice caminar dice pegar brincos. No tenía nada de ganas de tener un parto eterno. Allí empecé a sentir algunas contracciones, aunque no sentía para nada dolor. Pasaron las 3 horas y volví a monitores: habían contracciones ligeras y seguía de un centímetro, qué decepción. Me dijeron lo mismo y que comiera. Volví a la habitación y comí todo lo que me pusieron al plato, que no valía nada pero yo estaba muerta de hambre. Recuerdo que mientras comía el postre tuve una contracción que me dolió, pero no le di más importancia. Al cabo de algunos minutos volvieron con la misma intensidad. No había pasado ni media hora que había salido de los monitores y pensaba que no podía ser tan repentino, así que me quedé tumbada en la cama con un dolor horroroso. Entró una enfermera a ver a mi compañera de habitación y al verme me dijo que fuera, que era inútil estar allí sufriendo. Fui y estaba de 4 cm y las contracciones eran bastante seguidas e intensas, cada 5 minutos. Recuerdo estar tumbada a monitores y sentir que no iba a ser capaz de aguantarlo, el dolor era insoportable y me sentía morir. Supliqué la epidural. La matrona que estaba conmigo me dijo que podría ser peligroso por ser quizá un poco tarde, que podríamos pensar en otros modos, y que me decidiera rápido. Yo solo veía aquella salida. Firmé todos los consentimientos. Pasó como mucho media hora desde que la pedí hasta que me llevaron a la sala de partos y me la pusieron. Me advirtieron que el parto podría demorarse. Pero me daba igual. Sentí que volvía a nacer. Si otra vez tengo otro hijo desde luego la pediré antes. Creo que sufrí inútilmente (y sí, era de las que pensaba que con buenos ejercicios de respiración y sufriendo un poco sería capaz de parir sin anestesia). A causa de la anestesia, tuve que restar tumbada. Lo hice de lado, no como en las películas que todas están patas para arriba empujando. La matrona, que por cierto era un encanto, me dijo que iba todo bien, pero que aún tardaríamos un poco, que ella iba a salir de la sala y que si necesitaba algo que la llamáramos. En todo caso empezaría propiamente el parto cuando notara que «te estás haciendo caca». Así, tal cual. Bien, pensé, será fácil de identificar. Me puso la pierna que no estaba apoyada en la cama en alto y salió cerrando la puerta. En aquel mismísimo momento sentí que me hacía caca. No me lo podía creer. La llamamos y volvió con una media sonrisa incrédula, seguramente pensaba ¡ayyy novatillos! Miró y vio cabeza que asomaba y 8 cm de dilatación. Ninguno de los 3 nos lo podíamos creer. Desde aquel momento hasta que mi bebé salió literalmente disparado pasaron unos 30 minutos. Fue rapidísimo, aunque pasamos un poco de nervios, ya que en los últimos momentos parece que se estaba quedando sin oxigeno y vino la ginecóloga y dijo que debía empujar fuerte sino hacíamos cesárea. Empujé como si no hubiera un mañana y el niño salió como un proyectil. La pega es que me hice un desgarro. En seguida me pusieron el bebé encima y me enseñaron como ponérmelo al pecho y se agarró al instante. Luego se fueron y nos dejaron a los estrenados y cagados padres solos con nuestro bebé.

Fue un momento maravilloso.

Eso sí, no tuve ni pelotas, ni cuerdas, ni bañera, ni ninguna ayuda no medicamentosa para calmar el dolor, cosa que hubiera agradecido, y quien sabe si en este caso realmente la anestesia sí que me la hubiera ahorrado (como quería en un primer momento).

Sinceramente creo que tuve un parto muy bueno, aunque si hay futuras veces quisiera que fuera diferente, quizá «más natural». El postparto y estancia al hospital ya es otro cantar, digno de olvido.

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Espero que mi experiencia sirva para otras futuras madres a conocer otro parto más, ni correcto ni incorrecto, pero real.

¡Oh no, arsénico en el arroz!

Recientemente, la Agencia Nacional Alimentaria de Suecia, ha desaconsejado el consumo de tortas de arroz con frecuencia a los niños menores de 6 años, aunque también recomienda reducir el consumo de arroz integral, por su concentración de arsénico.

Y aquí se crea la alarma: es cierto que el arroz contiene arsénico, pero eso no es nada nuevo.

imagen de imujer.com

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El arsénico es un elemento natural que en altísimas dosis puede ser tóxico por los humanos. Éste compuesto está de forma natural en el suelo y en las rocas, y se filtra en las aguas subterráneas, que son usadas como riego en cultivos. Así, entra en los alimentos. El arroz, al cultivarse con grandes cantidades de agua, es un alimento potencialmente contaminado, especialmente el integral, ya que el arsénico se acumula en más cantidad en la cáscara de éste cereal.

Entonces ¿debemos dejar de consumir arroz? ¿Debo suprimir el arroz de la dieta de mis hijos?

Ante todo prudencia. Las recomendaciones de Suecia son de no consumir arroz más de 4 veces por semana. En nuestra cultura, que seguimos -teóricamente- la dieta mediterránea (digo teóricamente porqué cada vez es menos evidente, dados los índices de obesidad en España, tanto en adultos como en niños) no solemos consumir más de una o dos veces de arroz por semana. Así que no habría que preocuparse.

Sí que es cierto que se consumen muchas tortas de arroz como snack, y en este caso, sí que sería aconsejable que no fueran a diario.

Los niños y los celíacos, son grupos de riesgo, ya que en el primer caso tienen el sistema digestivo más inmaduro, y en el segundo, son grandes consumidores de arroz, ya que es, junto al maíz, el único cereal sin gluten. Por tanto, sí que en estos casos se puede evitar un consumo en exceso.

Hay que decir que existen formas de reducir el arsénico del arroz, y eso se consigue con técnicas de riego mejoradas (no está en nuestras manos como consumidores finales) y con la cocción. Cocer el arroz con mucho agua (6 partes de agua por una de arroz) consigue reducir la cantidad de arsénico a casi la mitad, según un estudio de la Agencia de Seguridad Alimentaria Británica. Lavar y aclarar el arroz antes de cocinarlo, también lo reduce, aunque en menos cantidad. Así que una combinación de ambas técnicas, puede ser efectiva para reducir el arsénico de nuestra dieta.

Una dieta variada y equilibrada, rica en vegetales, cereales de todo tipo, legumbres, carnes magras y pescados, y sin abusar de grasas y azúcares, es lo más recomendable para cuidar nuestra salud, y en todo caso, es mejor dar arroz a nuestros niños, que chucherías y alimentos ricos en azúcares y grasas saturadas.

Tu hijo es lo que comes

«Tu hijo es lo que comes» y «Tus hábitos en los primeros mil días de gestación pueden prevenir que tu hijo desarrolle enfermedades graves».

Estos son los mensajes de esta campaña de la Sociedad Pediátrica de Brasil en el que advierten a las mujeres embarazadas de posibles daños en sus hijos causados por una mala alimentación y las animan a cuidarse especialmente en estos meses tan importantes y a seguir haciéndolo una vez haya nacido el bebé.

Las imágenes hablan por si solas.

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Your child is what you eat

Your child is what you eat

Impactante, ¿no? A mi me ha gustado muchísimo.

En realidad imagino que se refiere a los primeros mil días de vida, incluida la gestación, sino deberíamos tener un embarazo de casi 3 años y, sinceramente, no quiero ni imaginármelo 😉

Galletas para bebés

No puedo evitar pararme en la sección de bebés cada vez que entro en un supermercado, me encanta. Me gusta ver los artículos de higiene del bebé, chupetes, biberones y demás, y a veces me he creado necesidades innecesarias 😉

Pero mi parte favorita es la de alimentación infantil. Será deformación profesional supongo. Miro las papillas, los potitos, las leches, todo. Aunque no lo necesite. Soy de prepararle yo misma la comida a mi hijo, pero a la vez soy práctica y siempre va bien tener algun tarrito en casa por mil cosas, nunca se sabe. Por eso siempre me gusta verlos todos.

Pero una de las cosas que más me llaman la atención son las galletas para bebés. Hace unos meses ni sabía que existían. Pero ahora las veo por todas partes, de mil marcas y formatos distintos, y recomendadas desde los 4 meses. Y ahí llega mi inquietud: 4 meses.

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¿Debe un bebé de 4 meses comer galletas? Pero si los niños a los 4 meses no tienen ni dientes (algunos sí, cierto es, pero no como para comer galletas). Un bebé a los 4 meses debe tomar leche, y a ser posible, alargarlo hasta los 6 meses de forma exclusiva, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Aunque a los 6 meses un bebé esté preparado para tomar otros alimentos, en cualquier caso no deberían ser galletas, ya que es un alimento con un alto contenido en azúcar y éste no debe darse al bebé antes del año, además de ser también rico en grasas (también saturadas) y pobre en fibra y vitaminas. Desde luego no es un alimento ideal para un bebé tan pequeño.

¿Y qué darle a un bebé para que se entretenga mientras los grandes comemos? He observado que los bebés que toman galletas tan chiquitines es en estos momentos, cuando han comido ya y siguen sentaditos en la trona mientras comen los demás. Oye, pues al rico pan. Un trozo de pan un poco seco les entretiene tanto como una galleta y nutricionalmente es muchísimo más adecuado. Una zanahoria también es una buena idea.

¿Y los niños no pueden comer galletas? Bueno, no seamos dramáticos, claro que pueden. Pero que sea algo ocasional, y desde luego tratar que sea después del año, ya que contienen dosis elevadas de azúcar. En todo caso, no hace falta que sean galletas de bebés. Galletas María de toda la vida van más que bien, y seguidamente veréis por qué, ya que he hecho una comparativa que sorprenderá seguramente a más de uno.

En la siguiente tabla se comparan 3 tipos de galletas: galletas María, galletas María sin gluten y sin lactosa y galletas especiales para bebé (que no tienen ni gluten ni lactosa).

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Como se puede observar, las galletas de bebé son las que más azúcares llevan (eso que en el paquete viene bien clarito que se recomiendan desde los 4 meses) y cabe recordar de nuevo que el azúcar se desaconseja antes del año. Calóricamente -y nutricionalmente- todas son más o menos iguales. Lo que sí que cambia ¡y mucho! es el precio.

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Está claro que el mundo de los bebés es un negocio redondo, y solo por estar etiquetados como «para bebés» ya hace aumentar el precio más del triple.

Si queréis ver otro post relacionado con esto y más, os recomiendo éste de mi compañera de profesión Lucía a quién admiro muchísimo por su trabajo y conocimientos que me resultó hace unas semanas de lo más inspirador.

Viajar con un bebé: Dubrovnik

Dubrovnik es un destino ideal para viajar con un bebé: tiene mar para relajarse, hoteles para todos los gustos y mucho que ver para turistear. Estas han sido nuestras primeras vacaciones como papás (con retoño de 6 meses) y sin duda lo recomiendo.

Vistas desde el monte más alto de la cuidad

Vistas desde el monte más alto de la cuidad

Nosotros esta vez decidimos cambiar nuestra querida aventura mochilera de ir a cualquier sitio y optamos por un hotel que tuviera ciertas comodidades, visto que eran nuestras primeras vacaciones familiares y que el bebé era aún bastante bebé. En la habitación había una cama gigante, sí, gigante, vamos que cabía una familia entera, y era ideal para hacer colecho. Tenía 2 piscinas descubiertas (una de ellas era para bebés, de 30 cm de fondo) y piscina cubierta, que nos fue genial para las horas de sol, para no tener al peque demasiado expuesto. También había una playa privada con tumbonas, sombrillas y toallas. Un caramelo de sitio muy «family friendly», vamos.

La playa

La playa

Desde allí, había un bus que llevaba al centro de la cuidad en 10 minutos. De hecho hay varias lineas de bus que conectan todas las zonas hoteleras con el centro.

Terraza del hotel, las puestas de Sol eran increíbles

Terraza del hotel, las puestas de Sol eran increíbles

El centro histórico de Dubrovnik es una maravilla. No hay rincón que no sea bonito. La cuidad es conocida como la «Perla del Adriático» y es Patrimonio de la Humanidad. Eso sí: olvidaros del carrito. Hay escaleras por todas partes. Además, hacer el tour por las murallas es algo obligado, precioso es poco, y hay que subir a pie. Nosotros llevábamos una mochila portabebés y fuimos la mar de cómodos.

Depende de cuántos días se quiera estar (Dubrovnik en 2 o 3 días está visto y revisto) y de si se quiere ver algo más o disfrutar de los servicios que ofrecen los hoteles, otra opción es alquilar un coche para hacer excursiones fuera de la cuidad. Nosotros, que somos viajeros y nos gusta ver de todo e ir a nuestro aire, lo hicimos. Fuimos a Split, la segunda cuidad de Croacia que está a unas 4 horas de coche (con un bebé mejor quedarse a dormir allí, sino es una paliza de coche), y también fuimos a distintas calas para bañarnos (el mar por esta zona es muy tranquilo, casi sin olas y más bien caliente, por lo que con niños resulta agradable). El centro histórico de Split -o Spalato- es muy bonito y también Patrimonio de la Humanidad, aunque me quedo con Dubrovnik sin duda. Para los fans de Juego de Tronos hay un pueblo a 20 minutos de Dubrovnik que se llama Trsteno, donde hay un Arboretum (de los más antiguos del mundo) y es donde se graban las escenas de los jardines de King’s Landing (Desembarco del Rey en la versión española).

Aquí se toma el desayuno Sansa Stark ;)

Aquí se toma el desayuno Sansa Stark 😉

Si vais a ir a Dubrovnik y queréis un poco más de información, no dudéis en preguntar y estaré encantada de ayudaros en lo que pueda 🙂

Los padres perfectos son los que no tienen hijos

Esta entrada es más de opinión personal para desfogarme que para otra cosa.

No se si es que ahora estoy más susceptible a según que tipo de comentarios, o que simplemente me fijo más y antes no lo hacía por falta de interés porqué no me afectaban, o porqué recibo más, o un poco de todo.

¿no es una monada este pijama? D

¿no es una monada este pijama? D

El caso es que me repatea que todo el mundo se crea con el derecho a opinar (y juzgar) sobre la maternidad -sobretodo-, aunque también paternidad ajena: que si la lactancia (un clásico), que si chupetes, biberones, introducción de alimentos, juguetes, colecho (otro gran clásico) y un largo etc. Es evidente que cualquier padre y madre queremos lo mejor para nuestros hijos, así que si decidimos que use chupete, iniciar con la alimentación complementaria a los 4 meses, que duerma en una cuna así o asá, vestirlos de un modo u otro o llevarlos a cuestas girados del revés -por decirla gorda 😉 – es nuestro problema y nuestra decisión, y lo hacermos pensando en lo mejor para nuestra familia.

Recuerdo un día que pregunté a un foro de un grupo de madres dónde podía comprar una tetina con el agujero un poco más ancho para que pasara la papilla pero sin que fuera gigante. Me respondieron de todo menos lo que preguntaba: que se la diera en cuchara, que le diera fruta y no cereales, que no le diera biberones para no poner en riesgo la lactancia, etc. En realidad no eran «respuestas», se acercaban más a «imposiciones». Yo alucinaba, no me conocían y ni siquiera sabían si daba el pecho. Oye, que quería darle un poco de cereales antes de acostarse en biberón, porqué así lo había decidido YO, la madre de la criatura, y que es quién toma las decisiones de su hijo hasta que pueda tomarlas él solito, gracias (bueno, también su padre 😛 ).

También nos hemos oído cosas tipo: ¿así vistes a un bebé? ¿lleva una camiseta negra? cuando le hemos puesto ropita un poco más gamberra. ¡¿En serio me estás diciendo eso?! ¿Cómo tengo que vestirlo? ¿No puede llevar una camiseta con el logo de un grupo de musica que nos gusta? ¿No puede llevar un body con Darth Vader? ¡¿En serio?! ¿Es que tengo que llevar a mi niño con ropita de piqué azul y lacitos? (con todos mis respetos para la ropa de piqué azul con lacitos) ¡Venga ya, hombre!

También se de otras mujeres que han sido juzgadas por destetar pronto a sus hijos o por decidirse por la lactancia mixta, o simplemente por dar sólo el biberón.

Y podría seguir hasta el infinito y más allá, pero no lo voy a hacer porqué sino me pongo de mal humor.

Así que, puede que nos equivoquemos o no, pero las decisiones que afectan a nuestros hijos son de los padres y de nadie más. Que cierto es eso de «los padres perfectos son los que no tienen hijos» 😉

Aclaración: opinar no es aconsejar, juzgar no es ayudar

Toxoplasmosis en el embarazo

La toxoplasmosis es una infección causada por el parásito Toxoplasma gondii, que puede ser letal para el feto si se contagia durante el embarazo. Para los adultos sanos, es una enfermedad practicamente asintomática y normalmente sin ninguna complicación ni gravedad.

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Y esa barrigota también es la mía a las 28 semanas

Su vía principal de intoxicación es, en primer lugar, a través de carnes crudas o poco cocidas, por contaminación del agua, y también puede darse con el contacto con las heces de felinos (sobretodo de los gatos).

Por ello es muy importante que una mujer embarazada siga los siguientes consejos:

– Consumir la carne bien cocinada y evitar las carnes crudas.

– Comer frutas y verduras bien lavadas previamente. El agua del riego de los vegetales puede ser contaminada o bien pueden crecer en sustratos con presencia del parásito.

– Evitar contacto con heces de animales. Cabe decir que no existe riesgo con gatos que están siempre en casa y comen pienso o carne cocinada, ya que para producir heces contaminadas, tienen que estar ellos contaminados. En gatos salvajes o con contacto con el exterior sí podría darse.

En el caso del jamón, existen aún contradicciones. Bien es cierto que el proceso de curación puede destruir el parásito, pero aún no hay suficientes estudios hechos con jamón para concluir con una respuesta definitiva. A más curación, menor es el riesgo, pero no se puede garantizar por ahora un 100% de inocuidad (más información y bibliografía de los estudios hasta la fecha publicados se pueden encontrar en esta entrada del equipo de @comeronocomer).

Diabetes gestacional

La diabetes gestacional (DG) es un estado de hiperglucemia que aparece por primera vez en el embarazo. Afecta a un 10% de los embarazos.

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Sí, ese es mi barrigón a las 28 semanas 😉

Es de suma importancia controlarla ya que, de no ser así, pueden surgir complicaciones en el bebé.

Para diagnosticarla, todas las mujeres embarazadas deben hacerse el “Test de O’Sullivan” entre la semana 24 y 28 de embarazo. Las mujeres con riesgo alto de DG, deben hacerse el test en la primera visita del embrazo, entre la semana 24 y 28 y también entre la 32 y 36.

Las mujeres de alto riesgo son: con obesidad, macrosomía en partos anteriores y con antecedentes de diabetes. También lo son las mujeres de más de 35 años.

Este test consiste en administrar 50g de glucosa por vía oral (se puede hacer a cualquier hora del día y no hace falta estar en ayunas, aunque casi siempre los especialistas prefieren valorarlo en ayunas). Al cabo de una hora se valora el resultado: si es igual o superior a 140mg/dL se considera positivo.

Cuando esto ocurre, la mujer debe hacerse una segunda prueba, la SOG (sobrecarga oral a la glucosa) para confirmar el diagnóstico de DG. La SOG consiste en la administración de 75 o 100g de glucosa, y se miden los niveles de glucosa en sangre al inicio de la prueba, y posteriormente cada hora. Esta prueba sí que requiere el seguir una dieta muy rica en hidratos de carbono (más de 150g/día) durante los 3 días previos. Si también da positivo, la mujer se diagnostica de DG.

Cuando hay diagnóstico, la embarazada necesitará unas atenciones específicas de control de glucemia (tanto por el personal sanitario como autocontrol) y seguir unas pautas de alimentación y ejercicio adecuadas. En algunos casos también precisarán de insulina.

Tratamiento nutricional:

Se debe seguir una dieta básicamente equilibrada, pero controlando las tomas de hidratos de carbono, repartiéndo 9 raciones en 6 veces. Es importante que los glúcidos sean principalmente de absorción lenta o complejos (pasta, arroz, cereales, legumbres…) y evitar los simples (azúcar, dulces, bollería, bombones, bebidas azucaradas…).

La distribución de los HC será de la siguiente forma:

– Desayuno: 2/9

– Media mañana: 1/9

– Comida: 2/9

– Merienda: 1/9

– Cena: 2/9

– Recena: 1/9

Estreno

Hace casi 6 meses que soy mamá.

Medio año que ha pasado volando y que ha sido el más intenso de mi vida. Me reía de la gente que me decía que disfrutara el momento que pasa volando. Pues sí, tenían razón, parece que fuera ayer cuando estaba en la sala de partos empujando como una jabata para dar a luz a mi retoño.

Algunos pensarán: medio año no es nada. Y supongo que tienen razón. Pero es que en medio año un bebé pasa de no hacer absolutamente nada a hacer un montón de cosas. A llorar, mamar y ‘cagar’ se le suman comer, beber, reír, patalear, jugar, darse la vuelta, rodar… madre mía, y lo que nos queda.

Me estreno como madre y como bloguera. ¿Por qué? Pues porqué a mi reciente aventura de madre se suma también mi profesión y pasión: la nutrición. Soy Dietista-nutricionista especializada en Nutrición infantil. He pensado que con un blog puedo compartir mis inquietudes como madre y nutricionista y contaros mi experiencia.

Espero que os guste tanto como a mi.

Bienvenid@s 🙂